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El béisbol nació en Nueva York en 1846

El pasatiempo nacional

El béisbol es una modificación estadounidense del cricket, deporte originario de Inglaterra, y según historiadores, se inventó en Nueva York, ya por el agrimensor Alexander Cartwright, ya por el general Abner Doubleday, aunque la versión más aceptada atribuye al primero la creación de la popular disciplina.

Cartwright habría inventado el juego para diversión de un grupo de amigos que se integrarían luego en el Knickerbocker Base Ball Club, en Nueva Jersey, en 1846.

Con el mismo principio del cricket de pegarle con un pedazo de madera a una pelota lanzada por un hombre, Cartwright estableció las bases, con una distancia de 90 pies entre cada una.

El 19 de junio de 1846, los Knickerbockers enfrentaron al New York Base Ball Club en el Elysian Field de Honboken, Nueva Jersey, en el primer partido oficial de béisbol que registra la historia. Los Knickerbockers vencieron 23-1, con Cartwright actuando como árbitro.

Pero allí no paró el aporte de este hombre al juego, sino que, atraído por la Fiebre del Oro en 1849, Cartwright organizó juegos entre los mineros en California y los nativos de la región, mientras que en 1852 llevó el béisbol a Hawaii, donde se jugó el popular deporte incluso antes que en ciudades como Filadelfia.

En 1856, el periodista inglés Henry Chadwick, quien había sido cronista de cricket para el The New York Times, escribió el primer libro de reglas e inventó el boxscore que permitía llevar la historia de cada jugada que ocurría en el partido.

Con las innovaciones de Chadwick, el béisbol comenzó a tomar verdadera forma y hay quienes reclaman para este inglés el título de padre legítimo de la popular disciplina.

En 1868 el béisbol ya se jugaba de manera organzada en Estados Unidos y Canadá. La pelota se convertía en una epidemia saludable que se adueñaba de la fanaticada en Norteamérica, con especial énfasis en Nueva York y Detroit. Y aunque habían ya equipos y ligas organizadas, ninguna novena era totalmente profesional, a pesar de que algunos jugadores cobraban por jugar.

Detroit se vanagloriaba de contar con los mejores equipos y por esa razón la ciudad convocó a un certamen cuyo ganador sería reconocido como campeón del mundo. A la cita asistieron 12 novenas, tres de ellas procedentes de las ciudades canadienses de Montreal, Quebec y Hamilton, siendo la representación de esta última la que se alzó sorpresivamente con el triunfo.

El experimento no volvió a repetirse y el torneo pasó a la historia apenas como el primer intento por reconocer al mejor equipo del planeta, sin ninguna referencia estadística que quedara para la posteridad.

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