Los Alpes se rindieron a los pies del francés Rolland en la etapa 11 del Tour
La prueba alpina más difícil del Tour de Francia se la llevó el francés Pierre Rolland de la Europcar.
Y no precisamente porque Wiggins parezca el más fuerte, sino que cuenta con el gregario más fuerte, Chris Froome.
El recorrido fue de 148 kilómetros en los Alpes desde Alvertville hasta el centro de esquí de La Toussuire.
Recorrido en el cual los aficionados estuvieron pendientes de cada detalle de la ‘Grande Boucle’.
Rolland superó por cerca de un minuto a su compatriota Thibaut Pinot del equipo Francaise des Jeux (de blanco) y al británico Christopher Froome del Sky, (der).
El australiano Cadel Evans del BMC (izq) perdió el segundo puesto en la clasificación pues no aguantó el ritmo y perdió casi minuto y medio ante Wiggins.
Rolland se impuso en la meta de La Toussuire-Les Sybelles, tras una larga escapada, iniciada por 26 corredores, al ser el más fuerte en la última ascensión a los tres compañeros que quedaban de la fuga, el bielorruso Vasili Kiryienka (Movistar), el croata Robert Kiserlovski (Astana) y el danés Nicki Sorensen (Saxo Bank).
Entre los favoritos, el italiano Vicenzo Nibali (Liquigas) (izq) puso en dificultades al líder, Bradley Wiggins.
Nibali (der) lo volvió a intentar en la última ascensión, La Toussuire, de primera, pero Wiggins con su escudero y compatriota Christopher Froome aguantaron.
Evans ahora está a 3:19 de la general.
Precisamente el australiano fue el único que lo intentó en la subida a la Croix de Fer, segundo y último puerto de categoría especial de la jornada.
Evans (izq) se encontró con la fortaleza del equipo del líder, con dos compañeros, además de Froome, que se mantuvieron con él hasta la última ascensión.
Pierre Rolland, que ya el año pasado ganó una etapa con final en Alpe d’Huez, sumó así a su palmarés una nueva victoria, y la segunda consecutiva para su equipo, tras la victoria de la décima etapa de Voeckler.
Con la general controlada por los hombres de Sky, pese a las primeras muestras de debilidad de Wiggins, el protagonismo se lo llevó Pierre Rolland. A sus 26 años, hoy ha dejado claro que lo que consiguió el año pasado no fue casualidad, y que tenemos a un ciclista en ciernes que puede regalarnos a los aficionados al ciclismo muchas y buenas jornadas de montaña.
La felicidad de Rolland.
Estos aficionados se vistieron de esquiadores para dar ánimos al pelotón.
Y estos de plano ni se vistieron.