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1992: Barcelona y los nuevos países, El debut de los ex comunistas

El Estadio Olímpico de Barcelona

Así se vivió la inauguración de los XXV Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

- The Associated Press

Barcelona 1992

 

La caída del Muro de Berlín, la reunificación alemana y la consecuente desintegración de la Unión Soviética tuvieron enormes consecuencias para los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, todas por suerte positivas.

Samaranch vio los Juegos en casa

Juan Antonio Samaranch llevó los Juegos Olímpicos a su patria justo después de la gran revolución que puso fin a siete décadas de comunismo en Europa.

Como consecuencia, los Juegos de Barcelona 1992 generaron un nuevo récord en el número de atletas (10,563), que llegaron de 172 países e incluso algunos de ellos participaron sin afiliación alguna.

La ola democrática que bañó a Europa como un efecto dominó, produjo en Barcelona el Equipo Unido, que agrupaba a las 12 naciones de la extinta Unión Soviética que luchaban en esos días por reencontrar su identidad.

A eso hubo que agregarle el regreso a la familia olímpica de Sudáfrica, que había abolido el Apartheid bajo el nuevo gobierno de Nelson Madela y reaparecía tras 36 años de ausencia; y de Cuba y Corea del Norte, que se habían ausentado durante 12 años.

Alemania volvió a competir bajo una sola bandera por primera vez desde el final de la II Guerra Mundial, pero las divisiones ocurridas en los países del este de Europa, crearon contingentes de nuevos países.

La guerra en los Balcanes, por ejemplo, llevó a 27 atletas de Bosnia a llegar a Barcelona sólo seis horas antes de la ceremonia inaugural tras escapar de los feroces ataques serbios.

Los organizadores ya tenían suficientes problemas sobre cómo lidiar con las delegaciones de Serbia, Macedonia, Montenegro y lo que quedaba de Yugoslavia.

Sin mucho tiempo para decidir, el único arreglo posible fue hacer desfilar a esos 27 altetas como individuos sin país, bandera o himno nacional.

Mientras eso ocurría en el Estadio Olímpico de Montjuic , las bombas seguían cayendo en Sarajevo en abierta desobediencia a la tradicional tregua olímpica.

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