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2000: Sydney despidió el milenio. Los últimos Juegos de Samaranch

sydney 2000

Marion Jones ganó tres de los cinco oros prometidos.

- Getty Images

Sydney 2000. El show de Marion Jones

El nuevo milenio llevó los Juegos Olímpicos de vuelta a Australia, esta vez a Sydney, hasta donde fueron 10,651 atletas para competir en 300 eventos, ambos récords históricos. A pesar de su tamaño, Sydney 2000 fue un ejemplo de buena organización y eficiencia, en contraste con Atlanta 1996.

El show de Marion Jones

La eficiencia americana estuvo representada en su delegación, que volvió a arrasar en el medallero con actuaciones espectaculares como las de Marion Jones, quien ganó tres de los cinco oros prometidos antes de empezar.

Jones acaparó la atención, pero no tanto por sus victorias como por sus derrotas y, pese a sus tres preseas doradas, se fue de Sydney con un sabor agridulce en la boca.

Al frustrarse el duelo de Maurice Greene y Michael Johnson en los 200 metros por una cruel broma del destino, la campaña de Jones se convirtió en el atractivo central del atletismo, y probablemente de los Juegos.

Jones empezó bien y ganó el oro en los 100 y los 200. Pero en el salto en largo afloraron sus limitaciones técnicas en esa prueba y se tuvo que conformar con la medalla de bronce.

Al día siguiente, se llevó el oro en el relevo de 4x400 haciendo una carrera fenomenal, pero no pudo sobreponerse a la debilidad de una posta de 4x100 que sintió las ausencias de Gail Devers e Inge Miller y terminó apenas tercera, detrás de Bahamas y Jamaica.

"No me voy amargada. Tenía posibilidades de ganar cinco medallas y lo intenté. No pudo ser. Pero sé perder", afirmó la estadounidense, quien jamás perdió la sonrisa y se sobrepuso al golpe que representó la noticia de que su esposo, el campeón mundial de lanzamiento de bala C.J. Hunter, dio positivo de nandrolone en cuatro controles antidopaje.

Si bien no logró completar la empresa histórica que intentó, nadie le hizo sombra a Jones en el atletismo, en parte porque Greene y Johnson vinieron con metas más bien modestas.

Los dos cumplieron sus objetivos. Greene ganó oro en los 100 y el relevo corto, y Johnson lo hizo en los 400 y el relevo largo. Sin embargo, ninguno de los dos estuvo cerca de fijar récords mundiales y su paso por Sydney será más recordado por lo que no hicieron que por lo que hicieron.

Su esperado choque en los 200 estaba llamado a ser el plato fuerte de los juegos, pero se lesionaron en la final de las pruebas selectivas estadounidenses y ninguno de los dos se clasificó para esa distancia.

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